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El legado del naturista Nicolás Capo

Seguro que a más de uno le suena el nombre del doctor Nicolás Capo (1899-1977). Y, es que, Capo dedicó toda su vida a divulgar la trofología, es decir, el naturismo integral que mezcla el nudismo con una dieta para regenerar las enfermedades producidas por una mala alimentación.

Hablamos de los años treinta del siglo pasado, cuando Capo publicaba la revista Pentalfa, con la portada de un grupo de niños desnudos que titulaba: ‘Verano de dos sirenas nudistas’.

Capo nació en el sur de Italia, pero su familia emigró primero a Uruguay, a Montevideo, donde fundó la Escuela Libre Naturista, y luego a Barcelona. Su hija Odina lo define como un humanista, autodidacta, empírico, librepensador y pacifista, tal y como recoge El País. Ahora, a sus 72 años, la hija de Capo continúa el legado de su padre reeditando sus libros y estando al frente de escuela naturista parecida a la que en 1929 fundó su padre en Viladecans (Baix Llobregat).

Su única medicina era la combinación de los alimentos. De esta forma trató a centenares de personas que le consideraban mucho más que un médico. Cebollas, ajos, baños de sol eran algunas de las recomendaciones que emitía a todos aquellos que se acercaban a él.

Capo creía como nadie en el naturismo y en las propiedades curativas de una alimentación que siguiera los principios de la trofología, que él definía como “la ciencia de la alimentación y nutrición del ser humano que hace ver la incompatibilidad química de dos o más alimentos entre sí que después de las comidas causan trastornos digestivos, sanguíneos y nerviosos debidos a las diferentes reacciones químicas que se producen”. El principio fundamental de esta “ciencia” es que no se pueden combinar las verduras y las frutas, ya que tienen propiedades diferentes y la glucosa de la fruta no casa bien con el verde.

Capo, además, defendía  las propiedades curativas del limón, encontró su media naranja en Ramona Perera, hija de una familia de Les Borges Blanques con título nobiliario, que, arruinada, había tenido que emigrar a Argentina. Cuando Ramona tenía 16 años volvieron a España y la joven se instaló en Barcelona con una tía para seguir estudios de practicante y comadrona, según recoge el Periódico.

Este naturista también escribió varios libros. De hecho, publicó obras para tratar el reumatismo, la diabetes, para curarse con naranjas o limones, o acerca de cómo sustituir el pan. Sin embargo, los nacionales quemaron o requisaron sus libros y papeles, historiales de pacientes, dietas, etc. Parte de ese patrimonio está en Salamanca.

Nicolás Capo tuvo una vida muy dura: exilio y campos de concentración en Francia, más otros tres años trabajando en una cantera de Nanclares de Oca (Álava), robos en su casa y 16 años expulsado en la ciudad francesa de Perpiñán. Finalmente, murió en 1977. Antes, escribió un testamento espiritual dedicado a su mujer, donde dice cosas como esta: “Te volveré a buscar en todos los rincones, en los palacios y en los suburbios, para darte de nuevo el mensaje del invicto naturismo que no has bien comprendido en esta lección terrena”.

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