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¿Cuándo es mejor aplicar frío o calor?

¿Frío o calor?

Es frecuente escuchar como ante un mismo problema, una persona  aconseja poner frio y otra sin embargo le aconseja calor, esto evidentemente puede crear confusión.

Decidirse por la opción incorrecta puede ocasionar un agravante que perjudique la recuperación ante una lesión, la elección de esta es muy sencilla, pero es necesario tener unas nociones básicas para poder acertar con la opción adecuada en cada caso.

Ante la gran cantidad de dudas y preguntas que recibo al dia sobre este tema me decido a realizar este artículo con el fin de arrojar un poco de luz a este asunto.

¿Cuándo aplicar frío?

El frío genera vasoconstricción, es decir, cierra nuestros vasos disminuyendo la sangre en la zona y generando que los líquidos se renueven, disminuyendo la temperatura, por lo que se generalmente se suele utilizar en terapias para mejorar la inflamación y la circulación.

Se puede aplicar de diversas formas, con agua, hielo, cremas, o modernas máquinas que utilizan vapor de crioterapia que alcanzan hasta 130º  bajo cero.

El hielo es la forma más común de aplicación, se pondrá siempre que se produzca una inflamación, especialmente entre las primeras 24-72 horas cuando se encuentra en un proceso agudo, es decir siempre que encontremos aumento de la temperatura, líquido y/o derrame, (sea visible o no) por lo tanto es frecuente su recomendación en:

-“torceduras”o esguinces

-traumatismos y contusiones

-tendinitis

-fracturas

-roturas fibrilares

Así mismo hay ocasiones donde no es conveniente como cuando hay una gran tensión muscular o contractura, o previo a una actividad deportiva, pues el frío provoca una pérdida de elasticidad muscular que genera más tensión en la zona y al tener un efecto anestésico es más fácil que nos lesionemos en el ejercicio.

Tampoco debe aplicarse en personas alérgicas al frío, con problemas cardiacos o directamente sobre la piel pues nos podría “quemar”.

¿Cuándo aplicar calor?

El calor es un vasodilatador, es decir dilata y abre nuestros vasos generando hiperemia ( aumento de sangre) y por lo tanto más calor, es por esto que se suele aplicar para relajar una zona donde hay tensión.

Al igual que el frío se puede aplicar de muchas formas, con manta eléctrica, agua, bolsas o sacos, infrarrojos, diatermia, fomentos, parafina,etc.

Por lo tanto su recomendación es frecuente en:

-Sobrecargas

-Contracturas

-Rigidez muscular o articular

-Antes de ejercicio pues lubrica articulaciones y calienta los músculos

No es conveniente aplicarlo allí donde se encuentren problemas circulatorios, o inflamación en su fase aguda (24-72h) tampoco cuando una persona tenga la tensión muy baja pues bajará todavía más la presión arterial.

Si queremos que el calor penetre a una zona más profunda tendríamos que utilizar una temperatura más baja y mantener más tiempo de aplicación, igual que cuando cocinamos una pieza de carne, si la temperatura es fuerte y está poco tiempo se hace por fuera y por dentro está frío, mientras que si lo hacemos de la manera opuesta la carne se cocina por dentro, pues bien, para nuestro cuerpo tendríamos que utilizar el mismo principio, pero evidentemente sin llegar a “cocinar” nuestro organismo.

Espero que estas sencillas pautas resulten de ayuda para quienes todavía tuvieran dudas sobre un tema que pese a ser comun y facil de entender generaba muchos interrogantes.

Gaby Diaz (Osteópata) socio de COFENAT num. 2120

http://www.naturacurantur.com

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