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Contradicciones en la consideración y Regulación Terapias Naturales

Las grandes contradicciones en la consideración y regulación de las Terapias Naturales

Las terapias alternativas cada vez tienen más presencia en nuestro día a día. Durante el 2017 ha existido un gran debate, llegando hasta el ámbito político, sobre la aplicación y validez de las mismas, habiéndose elaborado incluso por el partido Ciudadanos una Proposición no de Ley, mediante la cual se pretendía introducir un protocolo para que los profesionales sanitarios estuvieran obligados a comunicar a las autoridades pertinentes los datos de otros profesionales, titulados o no, que ofrecieran el uso de las terapias naturales a sus pacientes, cuando ello pudiera causarles un perjuicio en su salud.

Afortunadamente, dicha proposición no consiguió prosperar, entre otras cosas debido a la labor de Cofenat, que ha tenido un papel activo para hacer comprender a los partidos políticos la realidad y situación en España de las terapias naturales.

Dada la ausencia de normativa que regule y controle las terapias alternativas, existen contradicciones sobre algunas técnicas, incluso entre los propios sanitarios, la administración y las asociaciones que se posicionan en contra de lo que llaman pseudociencias.

Una de las técnicas más controvertidas en los últimos tiempos es la acupuntura. Por un lado, muchas Consejerías e Inspectores de Sanidad consideran esta técnica como sanitaria, alegando que tan sólo se puede desarrollar en un centro sanitario y bajo la supervisión de un facultativo médico. En esta línea, hay centros de salud que han venido ofertando esta técnica a sus pacientes y muchos médicos tienen formación en acupuntura.

Sin embargo, a su vez, las asociaciones que se posicionan claramente en contra de lo que llaman pseudociencias, critican y consideran una falacia sin base científica alguna esta misma técnica que las autoridades sanitarias no permiten ejercer a los terapeutas naturales por entender que tan sólo la puede publicitar y ejercer los médicos.

Y lo cierto es que, a pesar de lo que digan unos y otros, es innegable que la Administración permite encuadrarse a los profesionales relacionados con actividades parasanitarias en el epígrafe 841 del Impuesto de Actividades Económicas, que hace referencia a naturópatas, acupuntores y otros profesionales parasanitarios, lo que choca con las consideraciones de las Consejerías de Sanidad sobre la acupuntura como actividad reservada a los facultativos médicos.

Algo similar ocurre con la osteopatía, técnica muy controvertida y por la que muchos profesionales parasanitarios que la practican se ven envueltos en procedimientos administrativos sancionadores e incluso penales debido a las denuncias formuladas por los Colegios Oficiales de Fisioterapeutas, alegando que es una técnica sanitaria para la que ellos son los únicos habilitados, ya que forma parte de su formación universitaria.

Esta alegación de los Colegios Profesionales sin embargo, no es compartida en muchas ocasiones ni por los Inspectores de Sanidad ni por los Juzgados, puesto que entienden, al igual que defiende Cofenat, que el hecho de que los Fisioterapeutas deban tener conocimientos sobre osteopatía no implica que sean los únicos que la pueden ejercer legalmente.

En contradicción con lo alegado por los fisioterapeutas, las asociaciones más críticas con las terapias naturales incluyen la osteopatía en la lista de terapias pseudocientíficas que carece de rigor científico e incluso puede llegar a empeorar otras patologías previas, criticando que la popularidad de esta técnica llega a darla una apariencia de base científica que no tiene.

Pero la acupuntura y la osteopatía no son las únicas técnicas controvertidas, ya que también hay contradicciones en el caso de la homeopatía o las flores de bach y la atribución exclusiva o no de su venta a las farmacias.

Así las cosas, por un lado nos encontramos con un veto de los organismos oficiales a los profesionales parasanitarios para ejercer algunas técnicas, bajo la justificación de que las mismas estarían reservadas a profesionales de la salud, y en contraposición, un sector de la población que entiende que dichas técnicas no tienen base científica alguna, tachando poco menos que de estafadores a aquellos profesionales de las terapias naturales que se dedican a practicarlas.

Estamos pues ante un contexto en el que ni siquiera las autoridades sanitarias, el personal sanitario y los críticos de las técnicas alternativas se ponen de acuerdo para definir cuáles son las técnicas parasanitarias, quien puede ejercerlas y si existe o no alguna base científica que las respalde, enviando a los consumidores y profesionales de las técnicas alternativas mensajes contradictorios, lo que una vez más pone de manifiesto la necesidad de una regulación definitiva que esclarezca estas contradicciones y permita el ejercicio de la actividad sin contratiempos.

 

Laura Lozano Sanz

Departamento Jurídico COFENAT

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