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Alfonso Merlos y las Terapias Naturales

Este periodista, que quiso ser futbolista y se considera un apasionado de la comunicación, cree que las Terapias Naturales tienen que estar reguladas porque “realmente son efectivas y porque por un lado, se reconocería la labor de los profesionales de las Terapias Naturales, pero también a los usuarios nos daría mayor confianza”.

Licenciado en Ciencias de la Información, diplomado en Seguridad en el Mediterráneo y doctor en Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, Alfonso Merlos, es uno de los rostros más visibles de los debates televisivos y del periodismo político. En la actualidad colabora en OkDiario, 13TV, Cuatro y Telemadrid.

Cofenat ha mantenido una charla con él sobre su lado más personal y su relación con las Terapias Naturales.

Alfonso Merlos y las Terapias Naturales

¿Cómo es Alfonso Merlos?

Eso lo deberían contestar quienes mejor me conocen. Me considero una persona llena de ideas y de energía, con una actitud rabiosamente positiva, que pone ilusión en cada cosa que hace, que intenta no fallarle a nadie que lo merezca y, según quienes más me tratan, excesivamente generoso. Una persona currante y que, por encima de todo, disfruta cada día de la vida, porque entiendo que es el regalo más grande que hemos recibido y yo no estoy dispuesto a desaprovecharlo.

¿Y cómo periodista?

Un apasionado de la comunicación en el sentido más amplio. Creo que la audiencia me ve como realmente soy: transparente, directo, con escasas concesiones a la corrección, al buenismo, a lo ñoño, a lo alambicado. Un profesional que sabe ponerse antes de informar o de opinar en los zapatos de las víctimas: sean de una injusticia política, social o económica, y a partir de ahí empatizar con quien está al otro lado. Creo que ésa es la razón fundamental por la que tantos espectadores o lectores se identifican con mi forma de ver las cosas. Tengo los pies en el suelo. Siempre los he tenido. No concibo a un periodista lejos del asfalto, encerrado en una torre de marfil, complaciente o tibio con los abusos del poder.

“Lejos de los tabúes y los cotos cerrados, tengo confianza en ciertas técnicas y terapias que nos pueden ayudar a vivir con una mejor salud”.

¿Es cierto que también quiso ser futbolista?

Muy cierto. Fui el lateral izquierdo del Real Murcia en las categorías infantil, cadete, y, en juvenil, desde un análisis realista decidí, dado que era complicado terminar jugando en Primera División, apostar por el Periodismo como segunda opción. El sueño más grande que no he cumplido aún en mi vida es el de jugar en el Real Madrid. Ya me temo que es un poco tarde (risas).

¿Radio, televisión o prensa digital?

Yo añadiría un cuarto medio de comunicación, ‘sui géneris’: las redes sociales. Creo que en un mundo digital, interconectado, en la sociedad en las que los flujos de información son ininterrumpidos, trepidantes, es importante saber sacarle partido a cada una de esas plataformas. La televisión te da notoriedad, publicidad, influencia. Y eso lo palpas cada día en la calle: está en el cariño de la gente. En la radio yo he sido inmensamente feliz, despertando a España los fines de semana en la COPE en un programa líder de audiencia, muy cañero y muy ameno. Y desde luego no descarto volver a los micrófonos. Ahora en OKDiario estamos descubriendo el formidable potencial que supone combinar los periódicos digitales con la forma tan inmediata de compartir opiniones en facebook, twitter, whatsapp… la revolución es total, excitante.

¿Dónde comenzó su carrera periodista?

En el diario El Mundo, en el año 2000/2001 hice mis primeras y únicas prácticas. Era una cabecera extraordinariamente influyente; eran aún tiempos del papel. Combinaba esas horas en la redacción con mis estudios de Periodismo y mi especialización en Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales. Aprendí a pasos agigantados. Allí me pilló el maldito 11S, por ejemplo.

¿Qué noticia le gustaría dar?

Una que será siempre imposible: el fin de las guerras, del hambre, de la pobreza, del terrorismo, de las grandes plagas que asolan demasiados territorios y a demasiadas personas. Dar el descubrimiento de nuevas curas a viejas enfermedades me parece que es algo que, cuando sucede, no valoramos lo suficiente. Es tan importante achicar los espacios en los que el ser humano se encuentra con el dolor…

¿Son tiempos difíciles para hacer buen periodismo?

En absoluto. Se ha ampliado la oferta para la audiencia, se han ampliado las plataformas donde exponer información, análisis, opinión… se ha ampliado el número de medios de comunicación. A mi modo de ver, estamos entrando sin enterarnos en una nueva Edad de Oro de la comunicación. El buen periodismo consiste en lo de siempre: llegar antes que nadie; contar la verdad antes que nadie. Y algo fundamental: contrastar, contrastar y contrastar. Ahí sí que se debe recrudecer la batalla contra la desinformación, los bulos y los patéticos ‘trolls’ que pululan de aquí para allá sin ideas o al menos sin ninguna idea buena.

¿Para qué tipo de dolencias recurre a profesionales de las Terapias Naturales?

Afortunadamente, y por una genética que le debo a mis padres, soy una persona sana y fuerte. Puedo contar con los dedos de la mano las veces en las que he pasado por el médico. Ninguna por el quirófano. Eso sí, un chequeo general cada año es para mí sagrado. Dicho esto, las únicas dolencias fruto del entrenamiento deportivo que en ocasiones padezco son las musculares o de ciertas articulaciones. Y ahí es cuando recurro a las Terapias Naturales.

Antes de recurrir por primera vez a las Terapias Naturales, ¿qué visión tenía de ellas?

De salida, es cierto que hay un sector importante de la opinión pública tiende a descreer de ellas: de los tratamientos y de sus efectos. Yo particularmente tenía mis dudas, mis reservas; no por entender que podían ser dañinas o contraproducentes en su aplicación sino porque no obtuviese a través de ellas el resultado esperado para calmar las dolencias más simples. Por ejemplo, para quienes cada día nos entrenamos en el gimnasio, una simple dolencia muscular.

¿Qué Terapias Naturales utiliza en estos momentos?

Naturopatía, pero sobre todo Osteopatía para las dolencias musculares.

“Ha existido tradicionalmente un ‘lobby’ potente interesado en desacreditar las terapias Naturales, en poner en duda sus capacidades. Pero la realidad es que cada día son más los pacientes que recurren a ellas, y cuya satisfactoria experiencia se abre hueco, tanto en el boca a oreja como en los medios de comunicación de masas”.

¿Qué beneficios le aporta el uso de estas Terapias Naturales?

Supongo que dependerá del caso, del tratamiento, obviamente. En mi caso, rápidamente me ayudan a aliviar alguna zona (espalda, trapecio) dañada. Me devuelven la energía y la potencia de una forma armónica, eficaz.

¿Cree que las Terapias Naturales están lo suficientemente reconocidas?

A mi modo de ver, paulatinamente lo están. Es cierto que ha existido tradicionalmente un ‘lobby’ potente interesado en desacreditarlas, en poner en duda sus capacidades. Pero la realidad es que cada día son más los pacientes que recurren a ellas, y cuya satisfactoria experiencia se abre hueco, tanto en el boca a oreja como en los medios de comunicación de masas.

¿Cree que los profesionales de las Terapias Naturales están bien vistos?

No creo sinceramente que se trate de estar bien o mal vistos. Lo que sí hay que reconocer es que en no pocas ocasiones se ha puesto en la picota su profesionalidad, y esto no es demasiado positivo. También que se han extendido prejuicios o leyendas sobre sus técnicas, y eso tampoco es demasiado favorable. Pero, insisto: hay algunas leyendas un tanto absurdas extendidas por puristas de la medicina que, cada día más, están cayendo en saco roto.

¿Por qué las Terapias Naturales deberían regularse en España?

Porque realmente son efectivas y porque por un lado, se reconocería la labor de los profesionales de las Terapias Naturales, pero también a los usuarios nos daría mayor confianza.

¿Recomendaría las Terapias Naturales?

Honradamente sí. Soy un convencido de la medicina y el método científico. ¡Faltaría más! Y ahí está y ha estado el progreso de la Humanidad. Pero, sin embargo, lejos de los tabúes y los cotos cerrados, tengo confianza en ciertas técnicas y terapias que nos pueden ayudar a vivir con una mejor salud.

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